20 agosto 2015

El miedo del Real Madrid

Es el primero o el último; depende de por dónde se mire al Real Madrid. Se pasa el día saltando y es uno de los jugadores del equipo con los pies mejor plantados en el suelo. Iker Casillas (20-5-1981) mide 1,84 metros, lo que rasga esa impresión que lo cataloga como portero bajito. Va y viene en metro y, de momento, no le llaman la atención los trajes caros, la gomina o los coches. Todavía no echa broncas a sus defensas, pero es cuestión de tiempo. Y Bodo Illgner, en el banquillo.

- ¿Está usted un poco loco?

- No lo creo.

- Dicen que para ser portero hay que estarlo...

- Para ser portero ya no es necesario estar loco. Nuestra visión del fútbol y de la vida no difiere del resto de los compañeros.

- Y resulta que usted es alto...

- No sé de dónde salió lo contrario. Además, Maradona era pequeño y fue el mejor. A mí me da igual lo que mida la gente. Conozco porteros muy altos que no son tan buenos como otros que son más bajos. Esa teoría es una estupidez. Depende de la forma física, el estado mental y las ganas que se pongan.

- ¿Cuál era su ídolo?

- Peter Schmeichel [aún en activo]. Me llamaba la atención su sobriedad y su rapidez de reflejos. En España me quedo con Molina [Atlético de Madrid]. Ese sí que es un porterazo.

- Usted es rápido, fuerte y sus estiradas recuerdan viejos tiempos...

- En cierta forma tengo algo de portero antiguo. Y eso es bueno. ¿Cómo he acabado aquí? Yo empecé jugando al fútbol con mi padre, que me llevaba a un parque a jugar. Le chutaba, pero como se aburría, me decía que me pusiera yo en la portería. Empecé a jugar con otros chicos y un día me ofrecieron que me presentara en la Ciudad Deportiva. Y aquí sigo.

- Y sigue viajando en metro...

- Yo tengo mi forma de ser. No critico a nadie. Cada uno puede hacer lo que quiera siempre que no haga daño a los demás. A lo mejor, dentro de muy poco le regalo algo a mis padres. Se lo han ganado y me lo he ganado yo también.

- El aficionado ya se está acostumbrando a usted...

- No lo sé. Me siento bien, ya no es como al principio, que ese puesto estaba siempre en el objetivo de todas las miradas. Me planteo mi carrera llena de metas volantes. Por el momento, sigo ganando.

- ¿Es lógico que se metan con Fernando Hierro?

- Ojalá lo tuviera como defensa muchos años más. Es uno de los mejores del mundo en ese puesto. Desde atrás, no se ve con miedo al Madrid, pero respeto todas las opiniones.

13 agosto 2015

Ser portero en el Real Madrid

El Real Madrid tiene portero, aunque algunos todavía no se hayan enterado. Iker Casillas se ha consolidado con apenas 18 años y después de unos comienzos titubeantes en los que la presión y los balones cruzados cortaron su camino hacia la titularidad, el puesto más polémico ya tiene dueño.

Casillas no se agobió en el Mundialito y fue uno de los pocos que se salvó de la lluvia de críticas. Pese a que el vallisoletano César ya está fichado para la próxima temporada, una prueba de competencia más para el joven guardameta madridista, se intentó el fichaje del brasileño Dida. Al final, no hubo incorporación y Casillas tiene aspecto de permanecer anclado a la portería hasta el final de la temporada.

En los tres partidos jugados en España, Casillas ha sido providencial. Salvó tres jugadas de gol ante el Mallorca, un fusilamiento de Yordi en La Romareda y ayer se creció ante sendos remates de Delgado y Barbu que fueron respondidos con dos demostraciones de reflejos, seguridad y colocación.

Buffon debutó en el Parma con apenas 17 años. Hoy es uno de los guardametas más respetados de Italia. Casillas aún tiene defectos por pulir, pero sólo a base de partidos alcanzará la experiencia necesaria para responder a las expectativas que le señalaban como el portero de la selección en la primera década del siglo.

06 agosto 2015

Los movimientos en el banquillo del Madrid

Algo le pasa al Madrid cuando han de sostenerlo los jugadores de complemento. Viene sucediendo desde hace tiempo, y el equipo apañadito y reservón ya no aparece de forma coyuntural sino que ha adquirido una regularidad crónica, un síntoma peligroso para una sociedad con semejantes aspiraciones.

Ayer empató en Soria, y el pasado miércoles en Zaragoza. A cero en ambos casos, una circunstancia que no debe pasar desapercibida. Desde dentro se argüirá una ristra de cifras para optimizar todo cuanto está sucediendo: ya son 12 partidos sin perder, y eso es un consuelo más que suficiente para casi todos, con su entrenador a la cabeza.

Es el propio técnico uno de los principales responsables del estado de las cosas. Del Bosque entiende que está al mando de un gabinete de crisis, y todas sus decisiones van en la misma dirección. Frente al Numancia, tomó medidas para consolidar esa jubilosa racha de equipo invicto. La presencia de Helguera en el centro de la defensa invitaba a pensar en un cambio táctico, con Guti como media punta por delante de Redondo. Lejos de tan arriesgada innovación, el canterano fue un simple escolta del argentino, siempre atento a la hora de realizar cualquier cobertura.

El único movimiento en el banquillo también se reveló frustrante. Era evidente que McManaman tampoco iba a destaparse en Los Pajaritos, pero su relevo natural se llama Ognjenovic, y no Sanchís, una tarde más recurso plano en la última media hora.

Con un planteamiento tan austero, el partido adquirió un carácter azaroso, pendiente de cualquier acción a balón parado. El equipo de Goikoetxea es un ejemplo de optimización de los recursos. Tiene muy poquito y sabe que no puede bajar los brazos en instante alguno si pretende hacerse fuerte en la categoría.

Privado de Rubén Navarro, un futbolista crucial a la hora de rentabilizar su juego, tuvo muy poco que ofrecer de medio campo hacia adelante. No le sobran futbolistas al Numancia, obligado a tirar de manual en las jugadas de estrategia. Gozó de una cuantas para quebrar el marcador. Delgado cabeceó impecablemente un balón en el minuto 39, para lucimiento de un intachable Casillas. Ojeda repitió idéntica suerte en una falta botada por Rocha, pero el guardameta blanco sacó otra mano de lujo.

La portería es uno de los pocos problemas en aparente vía de solución. Iker Casillas es más portero cada jornada, particularmente debajo de los palos, donde hace gala de una extraordinaria elasticidad. Todo reflejos, él fue uno de los principales responsables de que el Madrid encadenase su segundo partido consecutivo sin encajar un gol.

Hay que echar la mirada atrás para encontrar aspectos notables en un grupo lleno de carencias. Funciona Redondo, cada vez más consolidado en un trabajo de puro equilibrio. Ayer fueron Iván Helguera y Julio César quienes formaron en el corazón de la zaga, con una actuación notable. El brasileño se fajó en una faceta que no es la suya, neutralizando los muchos balones aéreos que llegaron sobre su área. Helguera salvó una pelota de gol después de que Barbu superase a Casillas con una vaselina y aprovechó sus condiciones de centrocampista para hacer un buen uso del balón, dándole certera salida desde atrás.

La tarde exigía mucho, en un campo helado, aún con nieve en los fondos. Ya se podía imaginar lo que iba a proponer el Numancia, mucho más ducho en la guerra de trincheras, que planteó un encuentro muy británico, obviando las posiciones de medio campo.

Francamente inferior en las trazas que tomaba el encuentro, el Madrid no propuso ninguna fórmula alternativa. Dejó un disparo lejano de Morientes como único testimonio de su paso por Soria. Y los rasgos de un conjunto aplicado y peleón, uno de tantos que han pasado por Los Pajaritos. Muy poca cosa todo ello para un club llamado a mucho más, que se consume en la atonía y la autocomplacencia, sin que nadie parezca reparar en su alarmante grado de mediocridad.

30 julio 2015

Al Real Madrid no le meten un gol

Que al Real Madrid no le metan un gol es noticia de primera página. En Zaragoza se cumplió el milagro. Casillas terminó el partido imbatido y eso, en el atormentado Madrid del año 2000, es mucho. Más que nada, porque los resultados reflejan la fragilidad de una portería que los enemigos deben ver tan grande como una piscina olímpica. Parece impensable que los blancos puedan cimentar sus éxitos desde la seguridad de su franja defensiva. Al contrario. Su defensa no tiene defensa.

Lejos de resultar una afirmación caprichosa, los números revelan la cruda realidad de uno de los equipos más endebles a la hora de proteger la integridad de sus porteros. Basta reseñar que, en lo que se refiere a los partidos del Campeonato de Liga, el Madrid no consigue mantener su portería virgen desde hace... ¡ocho meses y 20 días!

El pasado 1 de mayo, el Real Madrid, entrenado entonces por J.B. Toshack, derrotó el Espanyol por dos goles a cero, ambos tantos marcados por Morientes. Parecería algo normal, pero lo es menos si se analiza que desde aquella noche, el club con mayor presupuesto de la competición (casi 20.000 millones de pesetas) ha jugado 24 partidos de Liga -los seis restantes de la temporada 1998-99 y los 18 que ha disputado en lo que va de la 1999-2000- sin ser capaz de dejar su portal a cero.

Desde aquel 2-0 al Espanyol (estaba Bodo Illgner de portero), el equipo de Toshack terminó la temporada encajando 11 goles en las seis últimas jornadas celebradas y, esa inercia encajadora, ha continuado en la presente Liga.

En los 18 encuentros que ha jugado el Madrid hasta la fecha, primero con John Benjamin Toshack y, tras su destitución, con Vicente del Bosque, han ido desfilando Illgner, Bizarri y Casillas sin conseguir algo que empieza a parecer un objetivo quimérico: dejar su portería imbatida.

Esos 18 encuentros ligueros se han saldado con 30 goles recibidos, lo que supone un promedio que se acerca a los dos tantos por encuentro. Lo más fuerte del asunto es que de esos 30 goles, 18 los recibieron en el Bernabéu.

En la Copa del Rey, también el Madrid ha demostrado la vulnerabilidad de su portería. Desde el pasado 23-F de 1999, en el que venció al Racing de Santander por 1-0 en el partido de vuelta de los cuartos de final -victoria que no evitó, increíblemente, el despido de Guus Hiddink-, el Real Madrid también ha visto como su defensa ha quedado en entredicho.

En semifinales, el Valencia le endosó, nada más y nada menos, que un 6-0 en Mestalla; y en la vuelta, Piojo López logró el gol del honor en una derrota intrascendente del equipo de Ranieri (2-1), que después terminó conquistando el título en La Cartuja.

Pero entre tanta penumbra, la emergente figura de Iker Casillas ilumina el futuro inmediato de la portería maldita. Sus reflejos, su elasticidad y su entereza en los uno contra uno, le convierten en un valor seguro para lo que se avecina. La consagración de este baby de 18 años, para muchos el portero del siglo XXI, podría permitir al Madrid dar la vuelta a una inercia que empezaba a acomplejar a su equipo. Con Casillas el Madrid sabe, al menos, que tiene portero.

23 julio 2015

El notable Iker Casillas

La Copa dio una tregua a un Madrid coyuntural, que salió de La Romareda en mejores condiciones de las que llegó. Un encuentro bastante absurdo, sin chicha alguna y con muy poco que contar, sitúa al equipo blanco en buena disposición para alcanzar los cuartos de final, aunque el Bernabéu haya dejado de ser una garantía para sus anfitriones.

Salieron los de Del Bosque con el buzo bien ceñido, con el cuello girado hacia su propia portería y el objetivo claro de mantenerse a salvo. El Zaragoza jugó a la medida de un conjunto que pasaba por allí como uno de tantos y se encontró con una noche anodina, propicia para poner de cara la eliminatoria. No es que el equipo «B» diese motivos para la fascinación, pero contó con oficio suficiente en la primera mitad y con un rival corto de concentración y con los humos subidos en la segunda, con un equipo que no ha metabolizado bien el gozoso momento que le toca vivir.

El conjunto de Rojo pretendió siempre más de lo que fue capaz, entregado a un fútbol de pasarela, bastante fraudulento por su escasa productividad. El excesivo celo a la hora de triangular, de buscar a menudo una jugada para la foto, terminó por facilitar el trabajo a la novedosa defensa blanca, ante la que acabaron muriendo las abusivas triangulaciones de Garitano, Milosevic y compañía.

Mientras el Zaragoza se daba importancia, gustándose a sí mismo pero sin entrar de lleno en el partido, el Madrid dejaba en manos de Guti los afanes ofensivos. El centrocampista lanzó guiños a sus incondicionales y a sus críticos: por él pasaron las mejores tentativas para intranquilizar a Juanmi y a él se le debe atribuir la principal responsabilidad de determinados agobios para su portería, con arriesgadas pérdidas de balón en lugares comunes.

En un partido frío, del que se fueron adueñando los locales a medida que los blancos se decidían a refugiarse en su terreno, logró el Madrid lo que pretendía, lo que señalaba al menos una alineación de corte bastante conservador y con jugadores poco habituales. A ello contribuyó bastante un adversario a la baja, falto de imaginación y con Milosevic demasiado lejos del área.

El serbio sabe moverse bien por fuera de la zona de gol, pero no es su cometido iniciar y terminar la jugada, como se vio obligado a hacer de modo permanente. Fue su actuación todo un síntoma de lo que le ocurrió a su equipo, que exhibió una torpeza alarmante ante la portería del notable Iker Casillas. El guardameta del Real Madrid fue lo único notable en un encuentro para el olvido.

Los números empiezan a levantar a un equipo que, sin embargo, no da de sí como para augurar tiempos mejores. La alineación de ayer no es una referencia válida, pero ni siquiera de ella se pueden extraer demasiadas conclusiones positivas.

McManaman y Karembeu abundaron en su progresivo descrédito, en el que tiene algo que ver su entrenador. Sólo el guardameta y el desquicie colectivo del Zaragoza impidieron que a esta hora tuviese que estar apelando a una remontada heroica, de ésas que sucedían en épocas pretéritas, aquéllas en que su estadio era un auténtico seguro de vida.

16 julio 2015

El mal encare de Vicente del Bosque

Lo sabe Vicente del Bosque: «Tenemos un partido encima de otro. No hay más remedio que administrar los pocos entrenamientos que vamos a tener».

Los días se le vienen encima al Real Madrid sin apenas posibilidad para reaccionar. Tras el fiasco del Mundialito, llega el momento de apretar los dientes: tiene que recuperar los tres encuentros de Liga aplazados (Betis, Valladolid y Mallorca -éste se juega hoy-); afrontar los octavos de Copa del Rey (48 horas después de su partido de esta noche se medirá con el Zaragoza); y encarar desde febrero la Liga de Campeones.

«Los jugadores son profesionales y saben que lo que les espera. Espero lo mejor de ellos», comenta un casi hermético Del Bosque.

¿Problemas de personal? Eso parece. Hasta el final de la temporada, si todo sale más o menos correcto, el Real Madrid tendrá que jugar dos partidos por semana. Otro cálculo porcentual: desde que comenzó la campaña 1999-2000, el Madrid sufre cuatro ausencias por semana (entre lesionados e internacionales extranjeros convocados por sus selecciones).

«Por eso las plantillas son tan grandes, para paliar esas cosas. No creo que sea un problema», se empeña Del Bosque, al que no le queda más remedio que hacer de tripas corazón.

Son las consecuencias de un Mundialito que no parece haber dejado satisfecho a casi nadie, salvo al Corinthians.

A la directiva del Real Madrid se le ha quedado la cara mustia. Lorenzo Sanz tenía muchas esperanzas en llegar desde Brasil con un título terapeútico. Ahora, la preocupación es máxima, cercana al abatimiento generalizado. Nada de lo que ha planeado Sanz le ha salido bien desde hace un año y medio. Lo próximo será un último intento para lograr algún fichaje. El plazo de incorporación finaliza en la medianoche de hoy.

Hasta en eso no parece que nadie se ponga de acuerdo. Juan Onieva, vicepresidente económico, dijo hace dos días que el capítulo de fichajes estaba «cerrado», cuando, en realidad, lo que debió decir es que no se iba a abrir, ya que hasta la fecha no ha llegado nadie.

José Martínez, Pirri, mánager general del equipo y, según consta en su contrato, único responsable de esa faceta, dice que se van a apurar todas las posibilidades, aunque no oculta su pesimismo. Y Vicente del Bosque prefiere no hablar de ese asunto para no herir a ninguno de sus jugadores.

Más que nunca, la pelota está en el tejado del vestuario. Sólo si se sacan adelante los partidos se evitará el regreso de la crisis, que ya atacó al Real Madrid durante los últimos estertores de John Toshack.

El equipo blanco tiene 23 puntos, a 14 del líder, el Deportivo. «No me llamen iluso. No renuncio a nada», dice Del Bosque, el que más cree en el equipo.

05 mayo 2015

Código promocional Groupalia

Anunciarse en Groupalia será una buena idea para conseguir atraer más clientela que conozca el local, por lo que llegará a un acuerdo con esta web: por cada entrada vendida el dueño debe abonar un porcentaje a Groupalia. La bolera ganará publicidad, la empresa, dinero de cada cupón de Groupalia , y el cliente podrá ir a jugar a los bolos a la mitad de precio gracias a uno de los códigos promocionales que Groupalia ofrece.




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Como pasa en la mayoría de páginas de cupones, al recibir la confirmación de compra el cliente deberá llamar al restaurante para hacer la reserva, que puede demorarse hasta 15 días si el local no dispone de mesa.

Qué mejor que un cine tras la cena. Y sobre todo si es por un euro. Este tipo de ofertas también existen en la red, aunque suelen ser muy limitadas. Además, en este caso el principal beneficiario no será la sala de cine, sino la web de descuentos. La publicidad es fundamental también para las paginas de venta colectiva y estas rebajas tan agresivas suelen ser la mejor opción para darse a conocer.

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