04 febrero 2016

Sergio Ramos es gitano

El clásico de la Liga bien podría denominarse el clásico del planeta, dada la incontestable jerarquía de sus protagonistas. Tres de los jugadores que saltarán al Bernabéu mañana son los finalistas del Balón de Oro 2011 y tanto José Mourinho como Pep Guardiola están nominados, junto a Alex Ferguson, al título de mejor entrenador del año, en función de las votaciones de seleccionadores, capitanes y periodistas que supervisan la FIFA y la revista France Football, creadora del galardón. 

Con la intención de ser más precisos en los roles y las posiciones, la opinión de cuatro especialistas en fútbol internacional para escoger a los mejores en cada demarcación, a partir de un dibujo en común entre Madrid y Barcelona, un 4-3-3. Se trata de Axel Torres (Gol TV), David Ruiz (Marca), Rubén Fernández (Eurosport) y Miguel A. Herguedas. El criterio no sólo ha sido la jerarquía, también el estado de forma actual. Las valoraciones son subjetivas, ya que no existe un baremo oficial de puntuaciones puesto por puesto. El resultado concede la titularidad en un supuesto once mundial a nueve actores del clásico (Casillas, Alves, Piqué, Marcelo, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Messi y Cristiano). Seis de ellos figuraban ya en la formación ideal de la FIFA, en 2010.

1 Casillas, talento innato; Valdés, una progresión estajanovista.

La especificidad del puesto de portero sí permite clasificaciones individuales más objetivas, en función de los partidos disputados y los goles. Lo hace la Federación de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), que otorgó a Casillas el último premio como mejor arquero del mundo. Es más, el madridista es segundo tras Gianluigi Buffon, con 193 puntos por 209 del italiano, en la carrera por ser considerado el portero del último cuarto de siglo. Desde criterios que no tienen que ver con los números tampoco hay dudas de su supremacia. Cerca del talento, prácticamente innato, de Casillas se ha situado Víctor Valdés, ganador de los últimos Zamora como el menos goleado de la Liga, debido a un trabajo estajanovista. Es un portero tallado a la medida del Barcelona, un intérprete más de su juego, por lo que es difícil aislar sus excelentes números de la eficacia y perfección de su equipo. Casillas, en cambio, ha sostenido a un Madrid mucho más heterogéneo en los últimos años. Valdés aparece tercero en este podio, por detrás de un guardameta destacado por todos los consultados, el internacional francés del Olympique de Marsella Hugo Lloris.

2 Marcelo asciende imparable y Sergio Ramos se reconvierte.

La pareja ideal de centrales en la que pensaba Guardiola para el futuro era la formada por Piqué y Thiago Silva, del Milan. El brasileño es posiblemente el central más en forma en la actualidad, un puesto en el que progresa Sergio Ramos, aunque a la espera de pruebas más duras, como la que propone el clásico frente a delanteros que no le van a dar referencias, sean Messi o Cesc. Tiene todas las cualidades en un puesto que exige concentración los 90 minutos y sentido del equilibrio. En esas facetas es en las que habrá que examinarlo en el futuro. Piqué es, pese a un inicio de temporada algo irregular, otra primera elección, por delante de Pepe, mientras pierde su lugar Puyol, casi inédito. Laterales a la brasileña en ambas bandas, ofensivos, y a los que siempre se escruta en el rol defensivo. Destaca el ascenso de Marcelo, de ausente en el Mundial a un primer puesto mundial.

3 El compás de 'La Roja' crea tendencia en el centro del campo.

Xavi e Iniesta no se discuten, ninguno de los consultados lo ha hecho. El debate aparece con respecto a la supremacía en el puesto de Xabi Alonso, aunque el mediocentro se encuentra en el mejor momento de su carrera, maduro y autoritario en el ombligo del Madrid, muy por delante de Schweinsteiger, intermitente por las lesiones, del delicioso crepúsculo de Pirlo en la Juventus, del despligeue de Yayá Touré en el Manchester City, pese a la eliminación en Champions, o de la precisión de Busquets. Silva, Sneijder o Cesc, aunque su posición actual en el Barcelona haya cambiado, encuentran más protagonismo que Özil, irregular. La posición de los volantes admite muchas combinaciones, como la presencia ocasional del croata Modric o del propio Schweinsteiger, pero a imitación de España.

4 Cristiano en su sitio y Messi en banda, quizá como en Madrid.

Puede resultar sorprendente observar a Messi en el costado derecho, pero es muy posible que evolucione a partir de ese dibujo en el clásico, si Guardiola opta por Cesc como falso delantero centro para explorar el callejón del 9. En cualquier posición del ataque, no obstante, sería líder este indiscutible número uno, que camina hacia su tercer Balón de Oro. Pese al buen momento de Higuaín y Benzema, su alternancia no les consolida en el podio, dominado por el holandés Robin Van Persie, en un excepcional momento en el Arsenal. Asoma Neymar en la izquierda y Mario Gómez, Ribéry y Robben, pese a sus lesiones, constatan la pujanza del Bayern Munich, la tercera vía tal y como queda la Champions. El Barcelona tiene cinco jugadores en el once por cuatro del Madrid y ambos equipos suman siete en todos los podios. A continuación se sitúa el Bayern, con seis. España posee nueve jugadores entre los tres primeros, por cinco brasileños y cuatro del rival al que ganó en la Eurocopa y que quiere cambiar el statu quo. Todas las alternativas al poder de nuestro fútbol llegan del mismo lugar: Alemania.

28 enero 2016

El presidente Nixon era alcoholico y homosexual

Hay escritores que opinan mucho y no siempre con solvencia. Ser un buen escritor no garantiza la sabiduría ni el conocimiento de las cosas, porque la solvencia viene de otros manantiales no necesariamente contiguos a la literatura. 

Tenemos excelentes escritores en Andalucía que además opinan con rigor: Aquilino Duque, Vaz de Soto, Julio Manuel de la Rosa, Francisco Bejarano..., por citar sólo algunos novelistas y poetas de ahora que ya eran reconocidos en la época de la Transición. Opinan informados desde su obra literaria y, en ocasiones, directamente en artículos de prensa. 

Pero también encontramos por doquier otras figuras de muy distinta condición: publicar bellos poemas no significa que quien los escribe tenga ideas presentables sobre la marcha del mundo. Cuando se hace buena literatura y se carece de datos y reflexión suficientes, las opiniones a la ligera pueden provocar desafecto entre los lectores serios. Con frecuencia, en una sociedad politizada como la española, ni siquiera hay literatura, únicamente panfletos militantes encuadernados.

Tengo un amigo, magnífica persona, que gusta presentarse como hombre de derechas, pero solidario de verdad, dedicado horas y horas sin alardes televisivos al trabajo con los marginados, culto lector y cristiano abierto; también gusta de repetir que el problema de la derecha sociológica andaluza es no leer un solo libro en todo el año. 

Yo pienso por mi parte que el problema de la autoproclamada izquierda consiste en leer demasiadas imposturas y en aplaudir a impresentables sectarios. A finales del pasado mes de octubre, por ejemplo, tuvo lugar en una librería de la calle Sierpes de Sevilla la presentación del libro de José María Izquierdo Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna. Tan elegante título lo dice todo sobre el contenido y la calidad del impreso. 

En sus páginas, criticar a Zapatero, desvelar el verdadero rostro del Rubalcaba o considerar la ONU una gigantesca ONG inútil y dispendiosa, son opiniones clasificadas de reaccionarias; término que el progre aplica por definición a los disidentes del pensamiento oficial obligatorio. Arropados por un par de representantes de la progresía local, el acto 'literario' habría resultado patético de haber tenido lugar tras el 20 de noviembre. Tempus fugit.

El 20 de noviembre, para matar la espera de los resultados electorales, leía yo el libro de Vila-Matas Dietario voluble cuya primera edición es del año 2008. Vila-Matas es un excelente escritor que opina mucho. Así, habla de los españoles «retrógrados» que quieren devolver el mundo a 1580 «de la mano del jefe de la oposición, un señor llamado Rajoy». ¡Vaya por Dios! Leo esto precisamente en el momento en que ese señor recibe el apoyo de la mayoría absoluta: más de 10 millones de votos de retrógrados reaccionarios. Opina el escritor sobre más cosas: Nixon era un «loco tramposo», sumido en el «caos alcohólico» que «pretendía volar el mundo por los aires»; y sobre Bush, mejor no reproducir las citas.

Vila-Matas tiene todo el derecho del mundo a exponer sus respetables opiniones, pero en la página 45 el escritor cuenta su llegada a Via Veneto «donde Fellini rodó La dolce vita», y a la casa donde había vivido «el conde Ciano, cuñado de Mussolini». Lástima: Fellini no rodó nada en Via Veneto, sino que reprodujo al milímetro la calle en los estudios de cine; en cuanto a Ciano, no fue cuñado del Duce sino su yerno. No es obligatorio saber dónde rodó Fellini ni quién era Edda la hija de Mussolini casada con Ciano; mas dan que pensar estos errores y ponen en cuarentena la solvencia de otros juicios del escritor.

«Mi única esperanza ante la crisis es un estallido social», acaba de decir José Luis Sampedro. Opinión responsable y moderada, qué duda cabe.

21 enero 2016

Mourinho y su permanente cara de cabreo

Siete Madrid-Barça entre Pep y Mou se saldaron con tres victorias azulgrana, tres empates y un triunfo blanco. 

Pero por debajo de los resultados subyacen una serie de movimientos tácticos, de giros, variaciones y genialidades que engordan la leyenda de un clásico español que se ha convertido en duelo global. 

En el caso de Mourinho, ha ido dando pasos hacia adelante desde una posición de prudencia y mesura a la que le condujo el terremoto del 5-0 encajado en el primer partido, en el que, curiosamente, salió valiente y a pecho descubierto antes de recibir las cinco descargas.

Reculó en los siguientes duelos, pero siempre desde la perspectiva de equilibrar fuerzas y tomar el impulso desde el que hoy quiere saltar a la yugular de su adversario. Ganó la Copa, en Champions sólo dobló la rodilla tras la expulsión de Pepe y en la Supercopa, incluso los barcelonistas admiten que lo pasaron mal frente al Madrid más presionante, valiente y seguro.

En aquel primer duelo de la serie, el equipo blanco parecía lanzado. Llegaba como líder y aunque muchos especularon con la posibilidad de un Madrid atrincherado, el portugués salió a pecho descubierto con un equipo aparentemente ofensivo. Higuaín se lesionó y colocó al entonces dubitativo Benzema en la punta del ataque. Khedira y Alonso quedaban al mando por detrás de Di María, Özil y Cristiano. Es decir, el mismo bloque que muchos ven como inicial para esta noche. Pero el problema fue de mentalidad y actitud. El Barcelona salió con todo, el Madrid se dedicó a mirar, se disparó un tiro en el pie y ni se enteró. Di María se cambió de banda para incordiar a Alves por la izquierda y acabó marcando, mal, al brasileño.

En la vuelta, la Liga estaba perdida, con un Madrid ocho puntos por debajo. Pepe apareció como sorprendente centrocampista para imprimir vigor físico a la pareja Alonso-Khedira. Arriba, Di María, Benzema y Cristiano. Dominó el Barça, el Madrid tuvo problemas en la creación pero salió vivo con un digno empate porque después del 0-1 y la roja a Albiol sacó fuerzas de flaqueza gracias a la entrada de Özil.

La final de Copa fue una lección táctica de Mourinho. Pepe volvió a jugar en el centro del campo junto a Khedira. Alonso quedó por detrás. Trivote nada defensivo porque la línea defensiva adelantó metros, por cierto con Ramos de central, se plantó casi a la altura del centro del campo y asfixió a los tocadores del Barça. Casillas ni apareció en toda la primera parte. Cristiano fue la referencia arriba con Özil y Di María en los costados. En la segunda parte, el Barça recuperó y el Madrid, agotado, dio un paso atrás, pero aguantó y recobró la plenitud física en una intensa prórroga.

En la Champions repitió la operación Pepe, pero marcó la línea de presión unos metros más atrás. Apenas divisó a Valdés, pero aguantó el 0-0 hasta que el árbitro expulsó injustamente a Pepe. Después, Messi mandó callar. En la vuelta, a la desesperada, arriesgó con Kaká y sin trivote. Le llegó para empatar y sufrir al árbitro De Bleeckhere.

La Supercopa marcó la ruta más arriesgada de Mou y la que muchos quieren ver hoy. Equipo en plenitud, pese a ser pretemporada, presionando en campo rival y arrebatando el balón al Barça incluso en el Camp Nou, donde se vio a Valdés sacando en largo por vez primera en años para aliviar la presión. En los dos partidos jugaron Alonso, Khedira, Cristiano, Özil, Di María, y Benzema. Los mismos del 5-0, pero revestidos de autoestima y carácter ganador. Y con Ramos de central.

14 enero 2016

Messi es un mentiroso

El hombre del clásico se queda entre bastidores. El hombre del clásico no quiere decir el vencedor del clásico, no hay que suplantarlos, de momento. 

El hombre del clásico es, por ahora, el que tiene mayor capacidad para capitalizar la vigilia, sea por sus palabras o sus silencios, y no es otro que José Mourinho, un técnico a medida del show business en el que se enmarca un duelo que rompe las cotas del deporte. 

De eso no tiene dudas siquiera Pep Guardiola. La ausencia de Mou allá donde es el puto amo propone la primera pregunta en una espera de incógnitas tácticas, capitalizada por las decisiones de los entrenadores. A pesar de poner en escena a los mejores jugadores del mundo, se impone el perfil de dos técnicos que superan su propio rol para convertirse en líderes ideológicos, incluso mesiánicos, observados desde el palco por sus presidentes, cuales reinas que cada vez gobiernan menos.

¿Por que calla 'Mou'?
La primera interpretación es porque ya no necesita el ruido. El Madrid se encuentra con una ventaja inesperada en la clasificación, tres puntos que podrían ser seis si vence en Sevilla. Ha alcanzado, además, el mejor nivel de juego desde la llegada del portugués, por lo que no le conviene que nada altere la nueva situación. La temporada pasada era diferente. Mou quiso reducir la desventaja futbolística con una estrategia de tensión que provocara cortocircuitos en el juego de precisión azulgrana. Perdió el pulso y la tendencia le llevó a verse derrotado por su personaje cuando metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Ese día no sólo estuvo agresivo, sino ridículo, y eso es insoportable para tanto ego. En la medida en la que relajó su exposición, creció el Madrid, es un hecho. Si no pierde, hablará de nuevo Aitor Karanka, un segundo light.

¿Lass en el centro por Özil?
Es una de las opciones que baraja el técnico, descartada una vuelta de Pepe a la medular, pese al éxito de la Copa. Özil garantiza mejor transición, último pase y gol, pero le acompaña la irregularidad de los genios. Lass garantiza equilibrio y más constancia en la presión frente a los volantes azulgrana, Xavi e Iniesta. Si opta por el francés, junto a Xabi Alonso y Khedira, por el trivote, sólo queda saber dónde presionarán, si en su campo o sobre la salida de balón azulgrana. Con Özil en el campo, Lass podría aparecer en el lateral derecho.

¿Benzema o Higuaín?
Esta decisión puede tener que ver con la anterior. Con un trivote, el Madrid se dispondría mejor para el contraataque y la explosión de su velocidad, lo que recomendaría Higuaín. Con voluntad dominadora, en situación de ataque posicional, que exige más combinación, la coyuntura propondría a Benzema. Ambos se adaptan a sendas situaciones, pero el francés parece más indicado para una dualidad que puede darse a tramos en un partido de igualdad.

¿Tres o cuatro defensas en el Barça?
Cruyff lo hacía al revés: pasaba de tres a cuatro en el Bernabéu con un pésimo balance. Un equipo con tres defensas necesita de los esfuerzos de los volantes, Xavi e Iniesta, a los que restaría energías. El Barça puede utilizar a Alves como centrocampista, gracias a las ayudas de Mascherano, o lateral en función de la posesión. El problema es que el Madrid, y en especial Cristiano, es más peligroso sin el balón. Una pérdida y muerto.

¿Messi, 'mentiroso' en la banda?
Sorprendió como falso delantero en el Bernabéu, el día del 2-6. Pero la eclosión de Cesc, sus goles y su empatía con el argentino, pueden desplazar a Messi a la derecha, con libertad para cruzarse y provocar la duda en Sergio Ramos y Pepe. En la izquierda, Alexis, Villa, Pedro o hasta Cuenca. ¿Por qué no? A Guardiola le gustan las decisiones de autor.

07 enero 2016

Cesc Fábregas un bizco con suerte

«Si me voy del Arsenal, me gustaría ir al Barcelona». Contundente. Ni Real Madrid, ni gaitas. O al club donde se formó o a ningún lado. Aquéllo lo soltó en el verano de 2010, pero la insistencia blanca fue peor que la de una fan adolescente con su cantante favorito. 

Tanto, que le tocó meditar sobre el interés del conjunto madridista, que siguió detrás suyo hasta la pasada temporada para hacerse con sus servicios. Al parecer, sus mensajes de apoyo en las redes sociales a sus amigos azulgrana tumbaron la propuesta de Florentino Pérez. Y volver a casa, por mucho que le diera vueltas al tema y pensara en cómo le podría ir en el Bernabéu, convenció a Cesc Fàbregas (Arenys de Mar, 1987).

Eso fue antes de convertirse en objeto de deseo para peluqueros y estilistas, con unas greñas pasadas por la plancha que hacían las delicias de un poseso con unas tijeras o una podadora, depende de los gustos. Fue volver a ponerse la zamarra barcelonista, la misma con la que se formó de crío, y dejarse crecer las puntas. El pelo acabó en el suelo, cortado, la semana pasada. Su calidad sigue desarrollándose en el Barcelona, con el que se medirá a un Madrid que sabía muy bien que ese chico reforzando al rival no era un buen asunto. Sólo las molestias musculares, que aparecen en su camino cada cierto tiempo, son sus únicas enemigas en su progresión.

Ya desde su incorporación al Barcelona se vio que Cesc encajaría sin problemas. Compañero de quinta de Messi y Piqué, sabía de memoria el estilo de juego y sólo le faltaba hacerse a la gente con la que no había coincidido en la selección española. Así se entiende que ya destacara en su primer partido, ni más ni menos que ante el Madrid en la Supercopa de España al poco de llegar. Desde entonces, lleva nueve goles en lo que va de temporada, igualado con un difuminado David Villa. Sin ir más lejos, ésa es la misma cantidad de tantos que festejó la pasada temporada en el Arsenal, donde estuvo ocho años y acabó siendo su capitán.

«Es nuestro comodín», defiende el canterano Isaac Cuenca. No le falta razón. Cesc puede actuar como organizador, media punta, falso nueve e interior. De todas esas demarcaciones, la que más le cuesta, tal y como ha reconocido él mismo, es la última. Y pese a todo, ha aprendido a incorporarse más al ataque, recuperando rápidamente la posición para que no se note tanto el cambio. No parece que sea todo nuevo para él. Es como si hubiera vuelto el mismo chiquillo que jugaba en el Barça y que se fue al Arsenal.

«Tiene una manera muy particular de jugar, como la mayoría de los chicos que salen de aquí. Pero a todo eso se le une que en Inglaterra se le agregó mucho gol y mucha agresividad para atacar, moviéndose desde segunda línea hasta el área rival. Eso nos beneficia, supone mucho para nosotros que un centrocampista ofensivo llegue y tenga tanto gol», admite Javier Mascherano, un medio hecho central por obra y gracia de Guardiola.

Desde que lo tuvo a sus órdenes, el hacedor azulgrana tuvo claro hacer ubicuo a Cesc. Y que así pueda estar en un sitio y en varios al mismo tiempo. Algunos compañeros ya se han dado cuenta de ello. En un instante ronda el centro del campo y luego, al siguiente, en cuestión de décimas de segundo, remata a portería para acto seguido celebrar un gol. «Nos ofrece mucha llegada desde segunda línea, mucha creación a la hora de tener la pelota en su poder y su talento», opina Víctor Valdés.

Además, el portero destaca otra cualidad: «A diferencia de otros, tuvo una adaptación muy rápida porque estaba hecho en la casa y nos conocía a todos, como también la forma de trabajar del técnico. Ha sido todo tan veloz porque ha sido natural y por esa razón está ofreciendo un rendimiento espectacular».

De ahí que todo en la vida le sonría a Cesc, objeto de deseo blanco y azulgrana hasta agosto. ¿Qué hubiera pasado si hubiera acabado en el Madrid? Tal vez, que la historia sería diferente y que el plan para asegurar el futuro barcelonista (Messi, Pedro, Piqué y él tienen la misma edad, Busquets y Alexis un año menos), sería una utopía. Al final, no fue así.

600 apariciones
Con el de hoy serán 600 los partidos oficiales del genial centrocampista con la camiseta azulgrana. Es, por méritos propios, el jugador del Barça que más choques ha disputado. Cada día que pasa se incrementa su leyenda, a la que tal vez le falta un Balón de Oro al que vuelve a optar tras su extraordinaria última temporada. Hoy guiará al Barça en el Santiago Bernabéu, un estadio donde asegura que jugar es «un placer» y donde ha vivido escenas maravillosas. Puede que no sea el más vistoso de sus compañeros, pero sí es el más determinante. Sin él, puede que el equipo se descompusiera.

¿Más de lo mismo?
Leo Messi lleva anotados 13 goles en los 15 clásicos que ha disputado frente al Real Madrid. Una auténtica barbaridad. El considerado por muchos como el mejor jugador del planeta parece tenerle cogida la medida al conjunto blanco. Hoy volverá a canalizar el ataque del Barcelona y defenderá su rol mundial frente al que muchos consideran su némesis deportiva: Cristiano Ronaldo. Ambos están igualados con 17 dianas en su pugna particular por ser el máximo anotador de la Liga. Tan abismal es su potencial que el tercero en liza en este listado, Higuaín, está cinco goles por debajo.

Un portero de 10
Víctor Valdés disputará esta noche su décimo clásico en el Bernabéu. Hasta el momento, ha jugado ocho de ellos en la Liga y uno en la Champions. Ha combinado actuaciones más que destacadas (incluso ha logrado marcharse imbatido dos veces, una de ellas en Europa y la otra, hace dos campañas, en ambos casos con triunfo por 0-2) con experiencias más amargas, como un contundente 4-1 con pasillo incluido al eterno rival. Sea cual sea el tipo de defensa finalmente elegida por Guardiola, el meta es una de las grandes bazas azulgrana para asaltar el feudo madridista.

20 agosto 2015

El miedo del Real Madrid

Es el primero o el último; depende de por dónde se mire al Real Madrid. Se pasa el día saltando y es uno de los jugadores del equipo con los pies mejor plantados en el suelo.

Iker Casillas (20-5-1981) mide 1,84 metros, lo que rasga esa impresión que lo cataloga como portero bajito. Va y viene en metro y, de momento, no le llaman la atención los trajes caros, la gomina o los coches. Todavía no echa broncas a sus defensas, pero es cuestión de tiempo. Y Bodo Illgner, en el banquillo.

- ¿Está usted un poco loco?

- No lo creo.

- Dicen que para ser portero hay que estarlo...

- Para ser portero ya no es necesario estar loco. Nuestra visión del fútbol y de la vida no difiere del resto de los compañeros.

- Y resulta que usted es alto...

- No sé de dónde salió lo contrario. Además, Maradona era pequeño y fue el mejor. A mí me da igual lo que mida la gente. Conozco porteros muy altos que no son tan buenos como otros que son más bajos. Esa teoría es una estupidez. Depende de la forma física, el estado mental y las ganas que se pongan.

- ¿Cuál era su ídolo?

- Peter Schmeichel [aún en activo]. Me llamaba la atención su sobriedad y su rapidez de reflejos. En España me quedo con Molina [Atlético de Madrid]. Ese sí que es un porterazo.

- Usted es rápido, fuerte y sus estiradas recuerdan viejos tiempos...

- En cierta forma tengo algo de portero antiguo. Y eso es bueno. ¿Cómo he acabado aquí? Yo empecé jugando al fútbol con mi padre, que me llevaba a un parque a jugar. Le chutaba, pero como se aburría, me decía que me pusiera yo en la portería. Empecé a jugar con otros chicos y un día me ofrecieron que me presentara en la Ciudad Deportiva. Y aquí sigo.

- Y sigue viajando en metro...

- Yo tengo mi forma de ser. No critico a nadie. Cada uno puede hacer lo que quiera siempre que no haga daño a los demás. A lo mejor, dentro de muy poco le regalo algo a mis padres. Se lo han ganado y me lo he ganado yo también.

- El aficionado ya se está acostumbrando a usted...

- No lo sé. Me siento bien, ya no es como al principio, que ese puesto estaba siempre en el objetivo de todas las miradas. Me planteo mi carrera llena de metas volantes. Por el momento, sigo ganando.

- ¿Es lógico que se metan con Fernando Hierro?

- Ojalá lo tuviera como defensa muchos años más. Es uno de los mejores del mundo en ese puesto. Desde atrás, no se ve con miedo al Madrid, pero respeto todas las opiniones.

13 agosto 2015

Ser portero en el Real Madrid

El Real Madrid tiene portero, aunque algunos todavía no se hayan enterado. Iker Casillas se ha consolidado con apenas 18 años y después de unos comienzos titubeantes en los que la presión y los balones cruzados cortaron su camino hacia la titularidad, el puesto más polémico ya tiene dueño.

Casillas no se agobió en el Mundialito y fue uno de los pocos que se salvó de la lluvia de críticas. Pese a que el vallisoletano César ya está fichado para la próxima temporada, una prueba de competencia más para el joven guardameta madridista, se intentó el fichaje del brasileño Dida. Al final, no hubo incorporación y Casillas tiene aspecto de permanecer anclado a la portería hasta el final de la temporada.

En los tres partidos jugados en España, Casillas ha sido providencial. Salvó tres jugadas de gol ante el Mallorca, un fusilamiento de Yordi en La Romareda y ayer se creció ante sendos remates de Delgado y Barbu que fueron respondidos con dos demostraciones de reflejos, seguridad y colocación.

Buffon debutó en el Parma con apenas 17 años. Hoy es uno de los guardametas más respetados de Italia. Casillas aún tiene defectos por pulir, pero sólo a base de partidos alcanzará la experiencia necesaria para responder a las expectativas que le señalaban como el portero de la selección en la primera década del siglo.