29 diciembre 2016

El abono de transporte tiene sus días contados

El tradicional abono transportes tiene sus días contados. Le va a sustituir una tarjeta que se llama súbete, que, de momento, es sólo una prueba piloto. Pero funcionará pronto. Ya hay muchas ciudades que tienen un sistema parecido y pronto se usará en Madrid.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, acudió junto a su consejero de Transportes, José Ignacio Echeverría, a la estación de Nuevos Ministerios a presentar este nuevo método para utilizar los transportes públicos madrileños.

La nueva tarjeta funciona ya como prueba piloto y no necesita contacto con ningún sistema de control. También es recargable y el objetivo es que vaya sustituyendo paulatinamente a los tradicionales abonos transporte.

El cambio se hará después de que 1.000 usuarios, de los que 700 serán personas con abono normal y 300 de abono joven, la prueben durante los próximos seis meses. Los viajeros podrán comprobar el funcionamiento de la red de recarga.

Cuando se compruebe que no tiene fallos se irá cambiando y se entregará súbete a las 35.000 personas que usan diariamente el abono anual para la zona A y a las 1,2 millones que usan el abono mensual en la misma zona. Posteriormente se entregará al resto.

El sistema actual utiliza una banda magnética que recogía toda la información sobre el ámbito de uso del abono y el periodo de validez (billete individual, mensual, anual...).

El nuevo abono es como una tarjeta de crédito, sin la banda magnética y, sin embargo, recoge toda la información en su interior.

Si un usuario denuncia la pérdida o robo de la tarjeta podrá ser anulada automáticamente. En el actual abono en algunas ocasiones, y cuando la banda magnética recibe un campo magnético de mucha intensidad, los datos quedan borrados. Con la nueva tarjeta no ocurrirá lo mismo.

Súbete incorpora un chip capaz de llevar los diferentes títulos de transporte, es decir, que cabría el abono anual, mensual o los billetes que se deseen cargar dentro de la tarjeta.

El objetivo es que, tras las pruebas, el nuevo título se pueda poner en el mercado durante 2016. Además de las tarjetas, hay que instalar las nuevas máquinas para recargarlas en todas las estaciones de transporte.

El plan que abarca todos estos cambios cuenta con una inversión de unos 25 millones de euros destinados a esta adaptación. Muchas de las máquinas expendedoras (las más actuales) no tendrán que cambiarse. Simplemente bastará con la instalación de un software, ya que están preparadas para admitir estas tarjetas, según informa Europa Press.

Otras ciudades del mundo y españolas tienen tarjetas similares a la que ayer se presentó en la estación de Metro de Nuevos Ministerios. Sin embargo, la diseñada por el Consorcio de Transportes es antifraude.

Está dotada de elementos criptográficos y antihackers (antipiratas) que la hacen la más moderna y segura del mercado. El Consorcio asesora a otras ciudades.

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