18 noviembre 2011

El iPhone 4S en Yoigo.

Cualquier cliente de Yoigo que se precie pretende conseguir ante todo su -codigo de descuento- y su móvil de última generación el iPhone 4S, todo un terminal dispuesto a cubrir las necesidades de los clientes más exigentes, para este final de año del 2011 y con la tarifa del Cuatro y su correspondiente compromiso de permanencia, ya puede ser tuyo.

Este contrato en cuestión exige un consumo mínimo mensual de 46 euros, pudiendo hablar por 4,7 céntimos el minuto y sus correspondientes 17,7 céntimos que cuesta el establecimiento de llamada y que incluye también una tarifa de datos de hasta 500 megas. Por otro lado, cuando se incorpore este móvil al portfolio de los terminales de esta empresa, la operadora tendría que añadir también la distribución de tarjetas microSIM, que es el formato requerido para el modelo Apple, y que de momento no tiene ni siquiera para los que adquieren directamente un iPhone libre y pretenden utilizarlo con las tarifas de esta compañía.

Roman Polanski ha sido tentado por la dramaturgia de Yasmina Reza que es un fenómeno teatral de proporciones planetarias. Polanski es también una figura universal, acaso de mayor onda expansiva, tanto por los reflejos de terror de algunos de sus filmes como por el submundo de su vida privada que pareciera extraída de sus películas: las fronteras del mal. Parecen dos mundos incompatibles y acaso no lo sean tanto. Arte lanzó a Yasmina a la fama universal irrevocable; fue su primera gran obra y lo que aparentaba ser un desdén por el arte de vanguardia era mucho más.

Después de Arte, llegaron a España Un dios salvaje y Una comedia española. La peripecia escénica de las tres en nuestro país ha estado apuntalada siempre por grandes figuras de la escena. Arte la dirigió e interpretó Josep María Flotats con Carlos Hipólito y con Josep María Pou; hubo luego una versión ejemplar del astro argentino Ricardo Darín; y otra de Eduardo Recabarren, otro argentino radicado en España desde el videlazo cruento, que no es astro pero sí piedra angular del teatro del exilio. Las versiones, quizá al reclamo de Josep María Flotats, no acabaron aquí.

Un dios salvaje lo interpretaron Aitana Sánchez Gijón y Maribel Verdú, dos magníficos trabajos. Por último, Una comedia española corrió a cargo de la citada Silvia Munt. Las tres tienen forma y estructura de comedia, pero las tres esconden un fondo torvo y oscuro de alto voltaje.

En Arte la discusión de tres amigos sobre un cuadro abstracto, una tela totalmente en blanco, revela la ruptura irreparable de una amistad; el cuadro sólo era la ocasión. Un dios salvaje arranca de una simple pelea colegial que sirve para desatar las furias incontroladas de dos familias de urbanidad impecable; Una comedia española tiene el toque pirandelliano del teatro dentro del teatro; una compañía ensaya un texto español y también se desatan los demonios internos. Siempre es la misma circunstancia: una anécdota elevada a categoría por el desarrollo de la trama: una falsa comedia de corrección burguesa y de buenos modales. Todo se rompe cuando se revela un subtexto de rencores, fobias reprimidas, intereses bastardos: un auténtico y sombrío bestiario que sólo necesita un pretexto para manifestar su auténtica naturaleza, su violencia solapada. No es de extrañar que Un dios salvaje haya atraído a un cineasta tan turbulento como Roman Polanski. En el fondo quizá no sean mundos tan distintos. Su idea del mal tiene el carácter inquietante de lo cotidiano maléfico: el cuchillo tras una sonrisa.

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